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EL CLARÍN

A nueve años del descenso de River Plate a la Primera B Nacional

El domingo 26 de junio de 2011, hubo lágrimas, bronca y disturbios. Aquel día, el Monumental estuvo colmado pero el empate con Belgrano-tras la derrota en Córdoba- sentenció a River Plate al descenso a la B Nacional por primera vez en su laureada historia. Solo permaneció un año en la segunda categoría: salió campeón y volvió a Primera. Después, llegó Marcelo Gallardo -en junio de 2014- y arrancó con la era más gloriosa de títulos internacionales. Pero antes el club pasó por el dolor más intenso, ese del que este viernes se cumplen nueve años.

Luego de que barras de River ingresaran al campo de juego unos días antes en el Gigante de Alberdi para increpar a los jugadores, la recomendación del Comité de Seguridad era que la vuelta de esa promoción se jugara sin público. Pero el Gobierno entonces liderado por Cristina Fernández de Kirchner dio el OK para su realización en un Monumental repleto. 

Belgrano había llegado a Núñez con una ventaja de dos goles por el 2-0 de la ida. En cualquier bar, facultad o trabajo se hablaba de que Julio Grondona no iba a permitir el descenso de un club con 110 años de historia, pese a su enfrentamiento con Daniel Passarella​, el entonces presidente de River. Se habló de que el árbitro lo favorecería, que encontrarían la forma de que no perdiera la categoría. Pero nada de eso ocurrió, al contrario.

Así lo indicaba Enrique Gastañaga en su crónica de aquel día en Clarín: "A contramano de las sospechas habituales, nada ni nadie los ayudó". Al contrario, en esa dependencia de terceros que en general marca el destino de los equipos con variantes recortadas, River hasta resultó cacheteado por el arbitraje en su misma casa". La referencia es a Sergio Pezzotta,  el árbitro del partido, quien no cobró un penal de Claudio "Chiqui" Pérez sobre Leandro Caruso a los 25 minutos del primer tiempo, y a los 32 no juzgó con expulsión una infracción de Lollo -que ya estaba amonestado- sobre Pavone.

En lo futbolístico, si bien River marcó rápido, porque a los 5 minutos una media vuelta de Pavone se convertía en el 1-0, y tenía 85 minutos para intentar remontar la serie y quedarse en Primera, Belgrano resistió. Así, el primer tiempo lo tenía abajo en el marcador pero arriba en la serie.

Entonces, el equipo de Juan José López salió desesperado en el segundo tiempo y lo pagó: a los 17 minutos, Ferrero y Arano perdieron la pelota de forma insólita en la mitad de la cancha y Díaz cruzó el balón al área, donde Ferrero coronó una mala jugada con un blooper en su intento de despeje y habilitó a Farré, quien en el mano a mano con Juan Pablo Carrizo anotó el empate.

River tuvo una nueva oportunidad de alimentar su sueño pero Olave se quedó con el tibio penal ejecutado por Pavone, sin decisión ni dirección, y poco a poco se fue desarmando el partido, pese a que faltaban 20 minutos.

Con el final cada vez más cerca, un grupo de hinchas lloró. Otro, en cambio, no aceptó el descenso, comenzó a romper las maderas de los asientos y las arrojó a la cancha. Pezzotta paró el partido y poco después decretó el final, mientras afuera del estadio se desataban incidentes entre barras y policías.

Hubo 50 detenidos, 25 policías derivados al Churruca con traumatismos leves y 43 personas atendidas entre los hospitales Santojanni, Rivadavia, Durand y Fernández. También hubo 15 móviles dañados. A la noche, cuando Núñez era ya un barrio arrasado por la furia de los violentos, el fiscal contravencional Gustavo Galante decidió clausurar el Monumental en forma preventiva.

 

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