FAMILIAS ALTEÑAS HONRAN A SUS DIFUNTOS EN TODOS LOS SANTOS
Las historias de quienes ya partieron volvieron a ocupar un lugar especial en los hogares alteños. Familias enteras acudieron a los cementerios municipales para rendir homenaje a sus seres queridos, renovar las flores de sus nichos y compartir anécdotas que conservan vivo su recuerdo.
En cada visita hubo un motivo distinto para detenerse frente a una tumba. Algunos llevaron arreglos florales, otros limpiaron los espacios y cambiaron el agua de los floreros. También hubo quienes aprovecharon la fecha para contar a los más jóvenes cómo eran sus padres, abuelos y otros familiares que dejaron huella en sus vidas.
En el camposanto Mercedario, Irma Flores llegó con sus hijos para visitar a su esposo, René Alanoca. Entre los recuerdos que conserva de él mencionó su dedicación al trabajo, su buen trato y el gusto por platos como el ají de fideo. Para ella, estas fechas permiten compartir con sus hijos la memoria de quien fue parte importante de la familia.
Fredy Uchani también acudió junto a sus allegados, esta vez para visitar a su suegro, Hipólito Quispe. Entre las enseñanzas que guarda destacó los conocimientos sobre agricultura y el cultivo de papa, además de las costumbres que compartieron durante su vida.
La misma escena se repitió en el cementerio Héroes del Gas, conocido como ex Tarapacá. Allí, Valentín Quispe visitó a sus padres y recordó que su madre permanece en ese lugar desde hace 25 años. Dayana Espejo, por su parte, llegó para dejar flores a su abuela Cristina Asistiri y evocó con cariño los momentos que vivieron juntas.
La Alcaldía informó que los cementerios Mercedario, Villa Ingenio y ex Tarapacá recibieron trabajos de limpieza, pintura y reparación antes de la festividad. El director de Servicios Municipales, Elías Flores, destacó la concurrencia al Mercedario y señaló que la jornada transcurrió sin incidentes de consideración.
En el ex Tarapacá, que cuenta con cerca de 2.000 nichos, el personal municipal también realizó controles para evitar el ingreso de bebidas alcohólicas. Así, entre flores y relatos familiares, los alteños mantuvieron una tradición que convierte la visita a los difuntos en un encuentro con la memoria y los afectos.